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Continuando la línea argumental iniciada con entradas como aquel anterior e inaugural post El hombre que diseñó el 80% de tu colección de discos (centrado en la relación entre diseño gráfico, artes visuales y la música popular, tomada desde su arte de cubiertas para álbumes), me gustaría mostrar y comentar la obra de John Dyer Baizley (31 Diciembre 1969. Savannah, EE.UU.) un músico y compositor bastante célebre en determinados círculos, por ser el guitarrista rítmico y vocalista de la banda Baroness, si bien es más conocido aún (o desconocido, según se vea) por su faceta como ilustrador; y decía «más o menos conocido según se vea» porque, a pesar de que su trabajo ha tenido bastante difusión y aceptación en la Red desde aproximadamente 2009, sin embargo, la falta de información extra e interesante sobre él brilla por su ausencia (aparte de la que el propio autor brinda en su página web acerca de su proceso de trabajo).

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Portada en proceso para el LP «Blue Album» (2009) de Baroness – © John Dyer Baizley

Por lo demás, y basándonos en lo que recogen nuestros ojos, estamos sin duda ante un creador innegablemente perfeccionista, que desarrolla un trabajo muy colorido y de una muy fuerte base en un dibujo artístico a mano alzada preciso e impecable, a través del cual se desarrollan bellas composiciones barrocas, exultantes y escatológicas a un mismo tiempo. Aunque no menos importante que esto es el hecho de que no ha parado de producir desde mediados de la primera década del siglo XXI, fundamentalmente ilustraciones para el arte de álbum de una ya larga lista de grupos, casi todos ellos afines musicalmente al sonido sludge metal y similares (Kylesa, Black Tusk, Pig Destroyer, Skeletonwitch, Torche o Cursed son algunos, entre muchos otros).

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Portada para el LP «Blue Album» (2009) de Baroness – © John Dyer Baizley

Si llevamos ese corpus artístico y gráfico hacia una argumentación sobre la inspiración principal de este artista como ilustrador, aunque visual y estéticamente hablando esté más cerca de Alphonse Mucha, personalmente yo le situaría sin duda en cierta manera en sintonía con la Secesión Vienesa: con Gustav Klimt y Egon Schiele, y su suntuosa decoratividad de fuerte pulsión basculante entre Eros y Thanatos, de un vitalismo orgánico oscuro y muy simbolista. ¿Sintonizarlo en el espíritu de vanguardia de un movimiento centroeuropeo que fue transgresivo hace más de un siglo, y que sólo existió durante siete años? Sin duda, porque al menos es comparable con ello en el celo por generar trabajos de un fuerte valor simbólico y artístico (al menos lo son sin ninguna duda en términos de ejecución) que rompan con tradiciones y estéticas anteriores en su campo. Y, tal vez también (al igual que hizo la Secesión Vienesa por la plástica centroeuropea de su momento), por haber hecho bastante más visible internacionalmente una parte de la escena musical underground de Savannah, Georgia (EE.UU.), ciudad donde habita nuestro creativo, y que es una de las urbes más antiguas de los Estados del sur de Norteamérica y, a día de hoy, principalmente un puerto industrial con un antiquísimo y visitado casco antiguo. Posiblemente y para nada un centro artístico o cultural, así de entrada.

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Portada para el LP «Kvelertak» (2010) de Kvelertak – © John Dyer Baizley

REDIBUJANDO LA ESENCIA DEL MONSTRUO

Sin embargo (y aunque hasta cierto punto sus códigos simbólicos sin duda provienen del ámbito de las Artes), no creo que la verdadera línea de su portfolio esté tan arraigada en lugares y filosofías extraídas exclusivamente de las Bellas Artes y la Historia del Arte, ya que no hay que olvidar que hablamos de ilustración aplicada al diseño de cubierta e interior para álbumes de música popular urbana. Así pues, tal vez sería más correcto asociar la obra de John Dyer Baizley a la cultura visual que coincide con su adolescencia, entre los 70’s y 80’s: a la psicodelia multicolor, orgánica y espacial de Rick Griffin y Roger Dean, sumada a un tratamiento de lo lúgubre, lo mortuorio y espectral que, por momentos puede recordar a la imaginería mexicana y sureña sobre la muerte, y por otros a una influencia heavy de Dan Seagrave y Ed Repka, aunque, sobre todo, al brutalismo hardcore-punk de Pushead. En definitiva, todo un elenco de «grandes desconocidos» a los que pienso que ha superado ya parcialmente, pues en la obra de John Dyer Baizley hay una lírica sobre enfermedad, muerte, lujuria y naturaleza, que abre una vía bastante novedosa en cuanto a su tratamiento: las visiones apocalípticas se han transformado en apoteosis primaverales; la decadencia está coronada por flores y frutas. La carne es bella y provocadora, pero aparece transformada o delicadamente sajada por una metamorfosis.

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Portada para el LP «Taste The Sin» (2010) de Black Tusk – © John Dyer Baizley

Tal vez sea esa «delicadeza» semidecadente, bucólica y aparentemente culta (aunque en el fondo subcultural, urbana y underground) el secreto que ha permitido a su creador trascender esos marcados lugares comunes que delimitan un estilo musical tan agresivo, para pasar a ilustrar recientemente en 2011 trabajos pertenecientes a otras márgenes musicales más calmadas, con una solución tan original como la proyectada para la carpeta del disco de Gillian Welch y David Rawlings, «The Harrow & The Harvest», en la cual cualquiera puede reproducir, ni más ni menos, que una parte del proceso de trabajo final de las ilustraciones de John Dyer Baizley: la entonación cromática de un dibujo ya entintado.

Cómo manchar de café la cubierta de "The Harrow & The Harvest" - Gillian Welch

Señoras, señores, señoritas: con todos ustedes, el monstruo de John Dyer Baizley.

Enlaces

· Página personal de John Dyer Baizley
· Set de ilustraciones de John Dyer Baizley
· Entrevista con John Dyer Baizley para Stilus Magazine

Todas las imágenes © John Dyer Baizley

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