was successfully added to your cart.
Diseño & CreatividadOpiniónPackagingReportajes

Las infinitas vidas del packaging (III)

Con éste último post cerramos la serie dedicada a reflexionar sobre la vida útil y posibles «dobles vidas» de los embalajes que empaquetan cualquier producto de consumo (en donde las conclusiones hablarán del empaquetado, pero también de los productos que contienen). Aunque, en realidad, casi se puede considerar ésta entrada más el principio que el final de toda esta serie, porque en este punto no hemos hecho más que llegar al inicio de todo esto: un post en The Die Line que leí hace ya cierto tiempo sobre Kopfloch, y cuya primera frase (One man’s trash is another man’s treasure, algo así como «La basura de un hombre es el tesoro de otro») me gustó tanto que me movió a plantear éstas reflexiones, ya que creo que en cierto modo resume bastante bien nuestra cultura: del consumo, sí, pero también al mismo tiempo de sus residuos. Cuando «lo nuevo» envejece y se convierte en algo inservible (y qué hacer con ello).

Prácticamente todo lo que implica diseño (desde los equipos, herramientas y maquinaria industrial con los que se preparan, desarrollan, producen y reciclan cualquier artículo de consumo) tiene un origen y paso ineludible en el marco de la industria pesada, la cual necesita de unas cantidades de recursos energéticos descomunales para transformar las materias primas, en las partes que construyen todo artículo salido de una cadena de montaje y producción industrial.

01

Sin embargo, hablar en concreto de éstos en su fase terminal, ya como basura, creo que sugiere un interesante hecho: la posibilidad de pasar del desecho al «re-hecho», donde diseño y publicidad estándar (con sus brillantes, nuevos, atractivos -y a veces muy lujosos- productos finales), pueden ser contestados o corregidos en su suntuosidad de perfección infalible y en la ingente cantidad de fuerza de producción (músculo) necesaria para generarlos, por otra fuerza de menor intensidad que, con la justa palanca (cerebro), le da la vuelta a algo que era basura, para que de nuevo pueda volver a servir de algo, aunque sea a un nivel muy distinto de su función original, y bajo otra apariencia distinta de la inicial. Una versión háztelo-tú-mismo, personal y urbana de aquello que mencionaba en el post anterior a éste, y que personalmente, si bien puede que no sea la solución más correcta, es una de las que más interesantes me parecen.

02

¿Por qué? Pues porque si bien se puede reciclar prácticamente cualquier material industrial (pese a que sigue siendo un proceso que soporta importantes inconvenientes, como la incorrecta separación de plástico, papel, vidrio, cerámicos, etc. o que los ayuntamientos de algunas ciudades finalmente acaben juntando la basura orgánica junto a la reciclable, aún habiendo sido separada previamente en casa), éste proceso de inventiva urbana (a medio camino entre Bricomanía y la imaginación más absoluta), permite aprovechar hasta el máximo las facultades o potencialidades de un producto comercial, al tomarlo como un mero objeto que, sabiamente recompuesto, puede servir a nuevos propósitos.

Y aunque este enfoque DIY puede parecer externo o contestatario al diseño y la publicidad, tal vez no lo sea tanto si partimos de que todos los aspectos de un producto comercial se hallan dictados por términos puramente mercadotécnicos, para los cuales el fin justifica los medios, siendo claramente dos de ellos el diseño (en todas sus vertientes) y la comunicación. Aunque, siendo consciente de esto, siempre es bueno saber que uno puede elegir entre una perspectiva más humanista y trascendente, o entre otra más pragmática y atada al puro negocio; en el fondo, maneras de vivir.

Enlaces

· Kopfloch
· Sobre kopfloch
· Superuse
· Manifiesto First Things First (1964)
· Manifiesto First Things First (1999)

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso Utilizamos cookies