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Las infinitas vidas del packaging (I)

Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza da a industria y consumidor es qué hacer con los deshechos y restos de los productos consumibles cuando su vida útil acaba: ¿Reutilización? ¿Reciclado? Aunque, en principio, desde luego ambas cosas son lo correcto, en general no suele ser tan fácil, ni (no menos importante) tan barato.

Dado que una de las tareas del diseño es la de prevenir e intentar dar solución por adelantado a todos los problemas que surjan de la aplicación y utilización de una imagen y soluciones gráficas sobre una serie de productos y soportes, tampoco está de más contemplar (realista y pragmáticamente) en el desarrollo de un trabajo, de qué manera se pueden atender y ajustar ésas mismas exigencias a aquello que ha venido a denominarse como diseño sostenible. En principio, ésta es una muy buena idea que no debería ser dejada al azar, ni tampoco minusvalorada.

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Pequeña muestra del catálogo de productos de Rebinder – © Rebinder TM

Al hilo de este supuesto, hace no mucho me encontré casualmente en la Red con Rebinder: una empresa norteamericana que fabrica consumibles para papelería corporativa (siendo la especialidad de su catálogo archivadores y carpetas) con materiales 100% reciclables, evitando en su composición la presencia de químicos, plásticos o cualquier otro material que, a la postre, dificulte la separación entre componentes, encareciendo así su reciclado. Incluso cuentan con un servicio de impresión basado en tintas y técnicas de imprenta testados como 100% respetuosos con el medio ambiente, para que hasta el último detalle del proceso industrial de producción, personalizado, y procesamiento y reutilización de los restos de sus productos sea altamente eco-friendly, sin fisuras de cualquier tipo.

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Envases para detergente – © Rebinder TM

Sin embargo, el reciclaje no es una práctica totalmente «limpia»: aunque por éste último proceso industrial, el consumidor ya ha pagado por adelantado en el momento de adquirir el artículo, empresas e instituciones piden, sin embargo, cantidades de dinero que (aducen) son necesarias para costear ésa última transformación fabril, dando con ello a entender que es un paso no contemplado inicialmente en la creación del producto (lo cual no es verdad: absolutamente todo artículo de procedencia industrial está planificado de principio a fin). Con ello no quiero echar tierra sobre propuestas como Rebinder; todo lo contrario: su carta de servicios y productos, y su filosofía de empresa, son totalmente elogiables y muy dignas, seguramente ejemplos a seguir. Pero, es desde mi postura como creativo, por la que prefiero elogiar otra solución más barata y divertida (en cuanto permite desarrollar el gusto y la creatividad individual): la reutilización.

¿Por qué? En un siguiente post (y diccionario de alemán mediante) ¡más ejemplos e ideas al respecto!

Enlaces

· Rebinder
· Rebinder blog

Todas las imágenes & productos – © Rebinder TM

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